
La literatura es mentir bien la verdad.
JUAN CARLOS ONETTI




Sin perspectiva (sincrónica o diacrónica), nos situamos en un presente perpetuo en el que no cabe plantearse siquiera si lo que existe empezó a existir alguna vez.
Hay que tener una cierta precaución con los individuos que presumen de dormir con la conciencia tranquila. ¿Para qué sirve una conciencia tranquila? A la conciencia es mejor tenerla intranquila, en vela, digo yo. Nadie presume de un oído tranquilo, ni de un olfato tranquilo. Tanta tranquilidad resulta perturbadora. Hay verdaderos energúmenos de la conciencia tranquila. Son capaces de darte con la conciencia en la cabeza. Y se quedan tan tranquilos.
La timidez es una condición ajena al corazón, una categoría, una dimensión que desemboca en soledad.
